SALSA Y POESÍA... ALMA MÍA...
Entonces Yo,
YA NO SOY Yo…
Mientras bailo… son ellos, esos sonidos…
Aquellos ritmos de mis antepasados…
Que me hacen sentir vivo…
Y retumban en mi pecho…
Aquellos africanos
Que de la esclavitud hicieron ritmos…
Y en la impunidad maléfica…
Alegremente hicieron música…
Porque encarcelados se sintieron vivos…
Expresando sus voces tiernas pero rústicas…
Y en el ritmo ellos hicieron una canción….
Y así lentamente en el suspiro de tambores…
Se escucharon los latidos de un indignado corazón…
Corazón ardiente y africano
Que luego con el pasar de los años
Se convertiría en cubano, peruano, colombiano
Y por supuesto ecuatoriano…
Y así el timbal con su tu-tu-tu pra¡ tu-pra¡¡
y con su tutún resurgió…
Y retumbó en el pecho!
Y con ese resurgir…
Y con ese latir
Comenzaron con el movimiento..
Y después surgieron los pasos…
Y así se menearon los pies…
Como se mueven las manecillas del reloj…
Pero de un reloj que no es otro que el latir
De un corazón…
Porque los pálpitos…
En algún instante…
Se transformaron en cánticos…
Fruto incólume del sentimiento constante…
Y es que amigos la salsa…
En algún momento…
Y dentro de la esclavitud y la agonía…
Hizo renacer
La identidad africana y su alegría…
Porque ahí del negro renegrido…
Y del negro bembón
Surgió el gran sonido de un tambor
Y entre tambores…
Y entre timbales
Con el bongó…
Y el ruido de una campana... y con su güiro…
El negro volvió…
A sentirse vivo…
Entonces dejó de ser una simple humillación…
Y se convirtió en el latir del sonido… que se hizo
canción…
Así amigos míos… allá a lo lejos…
En algún instante…
Los negros se sentían pendejos…
Y expresaron el sentimiento constante…
Hicieron de la triste agonía…
Algunos la siempre tan digna poesía…
Y otros se refugiaron en los ritmos africanos…
Para nunca olvidar a sus hermanos…
Y así con el pasar del tiempo…
Se fue haciendo más grande el sentimiento…
Y algún instante hubo una mezcla entre el sonido y
la poesía…
Y así surgió la canción, como símbolo de
afroamericana alegría....
Y después entre tanta comparsa…
Surgió lo que algún inocente…
Llamó salsa…
Sí, eso que usted tan alegremente baila…
Entonces la esclavitud dejó de ser una simple
humillación…
Y se convirtió en el latir del sonido… que se hizo
canción…
Por ello…
Si usted me llama salsero…
Recuerde…
Que poeta fui primero…

