miércoles, 15 de agosto de 2012

Contradicción de lógica... y de vida...

MIEDO


Miedo,  ¿realmente existes?
Miedo,  ¿estás por ahí?
Miedo, ya no te creo¡¡¡
Miedo simplemente ya no te veo¡¡¡

Tú, que siempre has estado en los momentos importantes…
Tú, que me enseñaste con tus sustos a ser constante…
Tú, el mismo que me vio nacer y crecer…
Miedo, ¡vuelve! necesito volverte a vencer…

Sin ti, ya nada tiene sentido…
Sin ti, parece que mi corazón carezca de latidos…
Sin ti, simplemente ya casi, ni me siento vivo

Pues sinceramente, no dejo de preguntarme…
¿Para que luchar?…
si no tienes miedo a perder…
¿Para que intentarlo?
 si no tienes miedo a equivocarte…
¿Para que correr?...
 ¿subir o bajar?
sin miedo a caer…
 o resbalar…

¡Miedo! ¡Miedo!
¿Por que me haces esto a mí?
Yo que siempre creí en ti…
Y es que yo nunca supe porque lloraba el cielo…
Pero sí, supe lo importante que es tener miedo….

Pero ahora miedo, ¡me has fallado!
Me has dejado a media vida abandonado…
En un auto destierro absoluto….
Y ahora me siento desgraciadamente valiente y hasta impoluto…

Por eso… hoy aquí digo… y he de replicar… replico…
Yo nunca renegaré del miedo…
Porque a tu lado se hicieron gigantes mis ¡te quiero!
Y pude aprender, que vencerte es lo primero…

Pues ahí estuviste… y estarás…

Casi siempre en mis victorias…
Pocas veces en alguna de mis derrotas…
Ahí estabas… en mi primer beso camino a la glorita…
Y también estuviste en la semilla que del amor brota…

Estuviste implacable alimentado mis dudas y complejos…
Y de la misma manera me enseñaste las mentiras de los espejos…
Supe entonces que mientras más gigante eras…
Más dulces y hermosas mis victorias primeras…

Y así jugando con la autoestima y el qué dirán…
A tu manera me guiaste sin importar lo que digan los demás…

Y es que simplemente…
Yo ya era diferente…
Porque mientras unos adulaban de su valentía…
Yo hacía de ti conjugando con la tristeza mi alegría…

Tú, siempre has estado ahí…
Y siempre te quiero tener así…
Tu mi fiel compañero…
Tu mi sentimiento más sincero…
Simplemente tú mi miedo…

Te quiero ver ahí como siempre…
En cada instante latente…
En las alturas…
Y en las profundidades oscuras…
En mi más estrambótica cordura…
Y en mis viriles, pérfidas pero inocentes locuras…

Te quiero sentir… para volver a sentir que estoy vivo…
Te quiero sentir latiendo… al ritmo de mis latidos…
Quiero que sangren los poros al verte enfurecido…
Y quiero que lloren los ojos de emoción al verte nuevamente vencido…

Y siempre… en mi vida te quiero tener…
Para una, y otra vez…
Volverte a vencer…