Miedo, ¿realmente existes?
Miedo, ¿estás por ahí?
Miedo, ya no te creo¡¡¡
Miedo simplemente ya no te
veo¡¡¡
Tú, que siempre has estado en
los momentos importantes…
Tú, que me enseñaste con tus
sustos a ser constante…
Tú, el mismo que me vio nacer y
crecer…
Miedo, ¡vuelve! necesito
volverte a vencer…
Sin ti, ya nada tiene sentido…
Sin ti, parece que mi corazón
carezca de latidos…
Sin ti, simplemente ya casi, ni
me siento vivo
Pues sinceramente, no dejo de
preguntarme…
¿Para que luchar?…
si no tienes miedo a perder…
¿Para que intentarlo?
si no tienes miedo a equivocarte…
¿Para que correr?...
¿subir o bajar?
sin miedo a caer…
o resbalar…
¡Miedo! ¡Miedo!
¿Por que me haces esto a mí?
Yo que siempre creí en ti…
Y es que yo nunca supe porque
lloraba el cielo…
Pero sí, supe lo importante que
es tener miedo….
Pero ahora miedo, ¡me has
fallado!
Me has dejado a media vida
abandonado…
En un auto destierro absoluto….
Y ahora me siento
desgraciadamente valiente y hasta impoluto…
Por eso… hoy aquí digo… y he de
replicar… replico…
Yo nunca renegaré del miedo…
Porque a tu lado se hicieron
gigantes mis ¡te quiero!
Y pude aprender, que vencerte
es lo primero…
Pues ahí estuviste… y estarás…
Casi siempre en mis victorias…
Pocas veces en alguna de mis
derrotas…
Ahí estabas… en mi primer beso
camino a la glorita…
Y también estuviste en la
semilla que del amor brota…
Estuviste implacable alimentado
mis dudas y complejos…
Y de la misma manera me
enseñaste las mentiras de los espejos…
Supe entonces que mientras más
gigante eras…
Más dulces y hermosas mis
victorias primeras…
Y así jugando con la autoestima
y el qué dirán…
A tu manera me guiaste sin
importar lo que digan los demás…
Y es que simplemente…
Yo ya era diferente…
Porque mientras unos adulaban
de su valentía…
Yo hacía de ti conjugando con
la tristeza mi alegría…
Tú, siempre has estado ahí…
Y siempre te quiero tener así…
Tu mi fiel compañero…
Tu mi sentimiento más sincero…
Simplemente tú mi miedo…
Te quiero ver ahí como siempre…
En cada instante latente…
En las alturas…
Y en las profundidades oscuras…
En mi más estrambótica cordura…
Y en mis viriles, pérfidas pero
inocentes locuras…
Te quiero sentir… para volver a sentir que estoy vivo…
Te quiero sentir latiendo… al
ritmo de mis latidos…
Quiero que sangren los poros al
verte enfurecido…
Y quiero que lloren los ojos de
emoción al verte nuevamente vencido…
Y siempre… en mi vida te quiero
tener…
Para una, y otra vez…
Volverte a vencer…
